Después de la jornada electoral se confirmó lo que ya estaba claro de antemano, la irrupción política de una fuerza ultraderechista, VOX, dominada por Santiago Abascal, un fascista que viene de las filas del Partido Popular.

El auge de VOX no se puede entender sin toda la propaganda que la izquierda progre le ha estado regalando durante meses, pero hay que profundizar un poco más sobre como es posible que hayan conseguido la base social que tienen.

Este auge tan “repentino” se debe al populismo que practica VOX sobre cuestiones que cuentan con un gran rechazo de la población española, cuestiones que la autodenominada izquierda defiende a capa y espada, enfrentándose al sentir mayoritario de la población, centrándose en cuestiones parciales sin importancia alguna, en vez de dedicarse a afrontar los problemas que afectan al país.

¿Qué alternativa a VOX puede ser gente que reniega de su propio país y de su historia, que denosta la disciplina, la organización, la planificación, la firmeza y los principios? ¿Qué alternativa puede dar una izquierda que se preocupa más de utilizar e imponer un lenguaje de “género” inútil y absurdo, cupos de género y a realizar debates y talleres sobre identidad sexual, que no es capaz de analizar la cuestión de la inmigración y el racismo y enfrentarlo de forma firme? ¿Qué se puede esperar de esta izquierda que es una máquina de fabricar simpatizantes para VOX?

Esta izquierda acomplejada, que es una fábrica de criminalizar todo lo que no es “correcto” políticamente, no busca solucionar los problemas que afectan al país. Se caracteriza por su actividad en internet, realizar electoralismo vacío y, en el fondo, a ser un soporte del sistema que nos oprime. Ellos no son la solución, a ellos les da igual la situación de la clase obrera, les da igual el proceso de fascistización que estamos viviendo, ellos lo que quieren son votos, festivales, conciertos, manifestaciones absurdas y llorar porque VOX les ha dado una sorpresa.

No nos equivoquemos, el auge de VOX no es una sorpresa, les avisamos desde ya que en las elecciones europeas también van a tener éxito, así como en las estatales y en las municipales. Mediante el populismo y la demagogia están ganando terreno y con los métodos de oposición de la izquierda no se va a conseguir absolutamente nada.

Nosotros si tenemos claro lo que hay que hacer, hay que romper de forma absoluta con esta izquierda posmoderna y putrefacta, sin identidad, y apostar por la lucha obrera. Recuperar la identidad de izquierda combativa y disputarles desde el trabajo de base, abnegado y sacrificado, poco a poco todos los espacios. Esto es política, esto es lucha de clases, no es un juego de niños; hay que ser perseverantes, organizarse y ser capaces de mostrar públicamente que hay una alternativa real, que queremos atajar sin complejos los problemas que suceden en nuestro país.

No nos olvidemos que la ganadora de las elecciones andaluzas ha sido la abstención, no VOX, la gente está harta de la clase política española, está harta de engaños, de corrupción, de medidas absurdas y de los gobiernos de la izquierda progre y acomplejada, que cuando se alternan con la derecha la situación sigue siendo la misma. Es necesario crear una alternativa obrera a todos los niveles, no solo el electoral (que también), que acabe con la desidia ante la política, haciéndola llegar a la gente, ilusionándola, contribuyendo a subir el nivel de concienciación sobre la situación que vivimos. Denunciando a través de un trabajo práctico continuado qué son en realidad los fascistas, demostrando que podemos ser una alternativa real, para construir una España de progreso y de futuro, pasándolos por encima a todos los niveles.