El pasado día 7 de julio se han producido elecciones en Grecia, tras cuatro años de “gobierno del cambio” ha ganado la derecha convencional con mayoría absoluta. Nueva Democracia ha sacado un 39,85% de los votos por apenas un 31,53% de Syriza.

La gente se pregunta cómo ha sido posible. La respuesta es clara, la izquierda posmoderna y reformista se preocupa más de problemas triviales que no le interesan a nadie, salvo a los lobbies que magnifican cosas insignificantes, que de los problemas reales, los cuales son ignorados por este tipo de formaciones. Tsipras ha sido el impulsor de los rescates, el títere de los poderes económicos europeos en Grecia. A cambio de este servilismo han podido realizar medidas sobre ecología, feminismo y cuestiones similares, sin embargo, las medidas necesarias para acabar con la miseria de la gente, medidas además prometidas hasta la saciedad por ellos han sido premeditadamente olvidadas. El resultado del 7 de julio no es más que el producto del hartazgo de la gente.

La izquierda del cambio ha hecho que, de una situación potencialmente revolucionaria, favorable a realizar grandes cambios, se haya pasado a que gobierne Nueva Democracia, el PP Griego, por mayoría absoluta. Su gobierno para lo que ha servido es para devolver el agua a sus cauces, para volver a la situación anterior.

Syriza ha engañado a los trabajadores y ha servido para criminalizar a la izquierda combativa, ya que se ha disfrazado de ello durante años. Llevábamos mucho tiempo diciéndolo y nos trataban de locos, se ha demostrado una vez más que el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Cuando la izquierda posmoderna al servicio del sistema, en este caso Syriza, deja de ser útil y va perdiendo fuerza debido a sus propias incongruencias, su reverso, la otra cara de la moneda que la complementa y que curiosamente se desarrolla en paralelo, la nueva ultraderecha, también se desinfla, el sistema cuando ve que su dominio ya no corre peligro se libra de sus perros de presa, empieza a reprimirles y pierden todo su sentido de existir como una gran fuerza, vuelven a la marginalidad. Este ha sido el caso en Grecia de Amanecer Dorado, que no ha alcanzado el 3% de votos necesario para obtener diputados y que no para de hundirse cada vez más. Tanto la “izquierda” traidora como la ultraderecha que se desarrolló sobre las incongruencias de esta, son dos caras de la misma moneda, los dos son un subproducto del sistema cuya existencia está condicionada a lo que necesite el sistema de ellos.

Esta lección que debemos aprender todos sobre la izquierda “renovada” de Syriza, también debemos saber extrapolarla a España, dónde Podemos también está realizando el mismo papel, de fuerza del cambio, transformadora de la sociedad que se autodenominaban a mamporreros del PSOE en gobiernos municipales, regionales e incluso en el nacional, dónde están mendigando realizar un gobierno de coalición, con los mismos que nos han condenado a la miseria durante años y que se supone que ellos iban a combatir. Se dicen parte de la solución y son sólo parte del problema.

En cuanto a VOX y su “impensable” apogeo, esta es la reacción a las incongruencias y al desarrollo de Podemos. Si al final se forma gobierno de coalición veremos como en las próximas elecciones generales crecerán y si se repiten elecciones y no hay gobierno veremos cómo van a empezar a bajar sin parar, es lo mismo que hemos hablado antes, son dos caras de la misma moneda, ambos sirven al mantenimiento del sistema, de nuestra situación actual.

 

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