El próximo 27 de Septiembre se ha convocado una “Huelga Mundial por el Clima” a la cual se han adherido centenares de organizaciones; en el caso de España, desde sindicatos como UGT, ONGs como Amnistía Internacional, así como actores, cantantes, etc… En general, toda la izquierda progre y todo el posmodernismo se ha sumado al unísono a la convocatoria.

 

El motivo de la huelga es exigir a las autoridades y a los diferentes gobiernos que asuman la responsabilidad de luchar contra el cambio climático; de hecho, la huelga coincide con la cumbre de la ONU sobre el cambio climático y pretende ser una forma de presión hacia ella. Debemos señalar lo ridículo  que resulta ver cómo estas organizaciones dicen y pretenden combatir el deterioro medioambiental tratando de presionar a quienes más interés tienen en mantener el modo de producción actual. 

 

Durante las últimas décadas los niveles de contaminación han aumentado a niveles históricos. Pero mirando las cifras vemos como prácticamente todo se debe a la producción de las grandes empresas, que solo buscan aumentar sus beneficios año tras año a costa de arrasar bosques, verter residuos y contaminar sin límite. Diez empresas españolas como Repsol o Endesa emiten el 70% del CO2 de toda España, y es que todas las grandes empresas se dedican a producir residuos sin ningún control ni planificación más que el de aumentar su bolsillo año tras año.

 

Son las familias trabajadoras y los barrios obreros los que pagan las consecuencias de ello, encontrándonos con una calidad de vida cada vez más baja. Sin ser suficiente sufrir el resultado, el capitalismo salvaje nos pretende culpar de la situación vendiéndonos que la solución parte de las acciones individuales de cada uno, dejándonos bien claro al servicio real de quién están las organizaciones ecologistas, al del capital y los monopolios; de nuevo dos caras de la misma moneda.

 

Nada puede hacer una huelga fantasma ante el poder que tienen los monopolios y los gobiernos, culpables directos de la situación. De nada sirve lloriquear a políticos e instituciones al servicio de la oligarquía.Nuestra única alternativa es acabar con ellos y construir un país donde seamos realmente los trabajadores los que tomemos las decisiones sobre aquello que nos incumbe, incluidas todas las cuestiones ligadas a la sostenibilidad de nuestra tierra y sus recursos naturales.

 

Comité Pro-Frente Obrero España.
24 de septiembre de 2019.