En las calles de España, entre los bloques de edificios donde habitan los obreros, en los pasillos de los centros de trabajo y de estudio, una consigna corre de oído en odio con cada vez mas frecuencia. Se habla de solidaridad entre trabajadores, de lucha obrera, de unidad de acción y de plantar cara a los que condenan nuestras vidas. Entre los obreros se gesta ya el germen de un poder mas fuerte que todas sus leyes, agentes de seguridad y decretos judiciales, un poder que toma hoy forma en la lucha contra la represión.

Aquellos cuyos principios les empujan a darlo todo por la causa común de la clase obrera, la del progreso y futuro para nuestra clase y nuestro pueblo, son siempre y a lo largo de la historia, quienes se sitúan en el punto de mira del status quoestablecido. Así ha ocurrido y seguirá ocurriendo mientras el mundo en el que vivimos esté cimentado sobre la miseria y la desigualdad de los trabajadores.

Eso no significa, para desgracia de quienes ostentan los privilegios de la posición dominante, que el terror, la violencia y la criminalización basten si quiera para aflojar el pulso del avance de la lucha revolucionaria.

Roberto Vaquero, militante del Partido Marxista – Leninista (Reconstrucción Comunista), es uno de ellos. Sobre él y su partido se han vertido toneladas de basura, infamias y mentiras. Todas ellas han sido barridas por el tiempo, demostrando los hechos al lado de quien está este grupo: al lado de los trabajadores.

Sin embargo comprobamos al servicio de quienes están los juzgados del estado cuando hoy se dicta una sentencia contra nuestros compañeros obedeciendo las directrices de la mafia que gobierna el país. Su intención no es otra que culminar el montaje policial orquestado por la brigada  policial de información al servicio del estado fascista de Turquía, un montaje al que seguirán mas en el futuro contra quienes se mantienen firmes en la lucha obrera.

Son estos mismo juzgados los que amparan a aquellos quienes imponen la opresión que sufren los  trabajadores, los mismos que tienen serias razones para  hacer que todo se quede en el momento y las cosas no se agiten mas de la cuenta. A este propósito obedecen las medidas del estado, de los juzgados y de la policía, y tras todos ellos las discretas pero firmes directrices del gran poder financiero que domina nuestro país. Su legalidad protege al especulador, al banquero, al explotador y a toda la carroña que asola nuestra tierra  haciendo que las cosas  no cambien, que sigamos hundidos en el barro. Sus voceros y librepensadores ofrecen servicios de propaganda a cambio de un justo precio por vendernos a todos y se prestan como estómagos agradecidos a convertir la represión en un caso puntual, cuando no la justifican en nombre de su falsa democracia.

Pobres ellos que creen que el futuro les pertenece. Nosotros les llamaremos por su nombre, basura. La misma que firma las actas de despido, la misma que remite a la policía los escritos de lanzamiento, la misma que vende nuestro país y a los trabajadores al mejor postor de entre la patronal y los monopolios. Para ellos va el mensaje de que las cosas no van a quedar tan atadas y bien atadas como pretenden. Aunque la impunidad de sus leyes les ampare y, sus nombres serán conocidos, sus acciones puesta sobre la mesa, y su responsabilidad juzgada. El tiempo hará su labor y algún día serán los tribunales del pueblo y no los suyos los que dicten sentencia y nosotros lucharemos sin descanso hasta que llegue ese momento.

En palabras del compañero Vaquero: “Es muy difícil destruir a quien no está dispuesto a rendirse”. Así es, y así pensamos los militantes del Frente Obrero afrontar la represión que ha de venir contra los que luchan, con la misma entereza, coraje y fuerza en los principios que él y El Partido Marxista – Leninista (Reconstrucción Comunista) afrontaron la cárcel y la criminalización, la misma con la que responden a esta infame sentencia.

El tiempo y el esfuerzo de todos los puños que hoy levantan el frente obrero bajo la bandera de la causa popular y el progreso de España, tendrá siempre presente en el trabajo diario, comprometido y militante, el ejemplo de quienes sufren la represión del estado y no hacen sino mantenerse en el sitio, defendiendo sus principios hasta las últimas consecuencias. A ellos les decimos, vuestro ejemplo abre el camino, no dejaremos que sea en vano. Juramos vencer y venceremos.

Libertad para Roberto Vaquero

Libertad para el Partido Marxista – Leninista (Reconstrucción Comunista).

¡Viva la lucha de la clase obrera!